La marca irlandesa Guinness comienza los festejos en Dublin con un recital de Tom Jones
La Cerveza tostada más famosa del mundo, la irlandesa Guinness, cumple mañana 250 años con una fiesta "planetaria", que comenzará en Dublín con Tom Jones y acabará, un día después, en Kuala Lumpur, con paradas intermedias en Lagos, Nueva York y Ottawa.
En 1759 Arthur Guinness (1725-1803) firmó un contrato de arrendamiento de 9.000 años por 45 libras anuales para elaborar en la dublinesa fábrica de Saint James's Gate la que sería, dos siglos y medio después, la Cerveza "Stout" (tostada) más famosa del mundo.
Hoy, el "brebaje negro" o "el amigo del trabajador", como lo definió el poeta Flann O'Brien, es una de las marcas comerciales más icónicas y reconocibles del planeta, rodeada de una liturgia que convierte su consumo en todo un ritual.
Como tal, Guinness, ahora parte de la multinacional alimentaria Diageo, celebra este jueves el "Arthur's Day" ("El Día de Arthur"), una fiesta de carácter global que comenzará en Dublín exactamente a la 17.59 (hora local) y acabará, un día después, en Kuala Lumpur, pasando antes por Lagos, Nueva York o Ottawa.
En la capital irlandesa, hasta 33 eventos tendrán lugar simultáneamente, entre los que destacan las celebraciones en Saint James's, los cuatro conciertos programados en diferentes recintos y las 28 actuaciones más reducidas diseñadas para incluir a emblemáticos pubs de la ciudad.
Así, artistas locales como David Kitt o "Jerry Fish and the Mudbug" se mezclarán en Dublín con nombres de la talla de Tom Jones, Estelle, los Razorlight, el grupo femenino Sugababes o Paolo Nutini en un maratón de música que será retransmitido en directo al resto del globo.
En cada ciudad, también a las 17.59 (hora local), comenzarán una serie de actuaciones callejeras, conciertos, charlas y conferencias que servirán de excusa para levantar una reposada pinta de cerveza y brindar con un "sláinte" (salud, en gaélico) por el legado de Arthur Guinness.
Una herencia que comenzó en Saint James's Gate con una simple receta compuesta de cebada (una parte en copos y otra tostada), lúpulo, levadura y el agua, entonces impoluta, de la capital irlandesa.
Con el paso del tiempo, el elemento líquido de la Guinness fue sustituido por el de los cristalinos acuíferos de las montañas de Wicklow, al sur de Dublín, lo que, en parte, da la razón a los puristas que dicen que su cerveza favorita no sabe igual fuera de la isla porque, dicen, ésta "no viaja bien".
En realidad, la enorme demanda mundial de esta "stout" (se exporta a más de 150 países) significa que sólo el mercado nacional y unos pocos y afortunados países llegan a disfrutar de la auténtica Guinness elaborada en Saint James's.
El resto se conforma con un derivado del extracto de malta, un jarabe espeso y dulce con el que se fabrica la cerveza en el país de destino, donde, en ocasiones, como en África, se eleva el porcentaje de alcohol para adaptarlo a los gustos locales.
Sea como fuere, Guinness es sinónimo ahora de fiesta, música, tradición, de conversación en el pub irlandés, una imagen desarrollada y cuidada con mimo por la imaginativa fábrica de publicidad de Saint James's.
De hecho, una visita por sus instalaciones es como un viaje en el tiempo, a una de esas ciudades-fábricas de la era victoriana que contaban con su propia comisaría de policía, estación de bomberos, oficina de correos o estación de tren.
Una época en la que a los trabajadores, para paliar sus duras condiciones laborales, se les daba un par de pintas de "negra" al día o una de "ale" en el desayuno en el vecino Reino Unido.
Hoy los jubilados de Guinnness se retiran con un cupón mensual que canjean en el pub local y los empleados disponen de 250 euros cada trimestre para gastarlos en cualquier producto de Diageo, que ahora incluye güisquis, vinos españoles o vodka.
A pesar del continuo declive en el consumo de Guinness en Irlanda, sobre todo entre los más jóvenes -que optan por las cervezas "rubias"-, ninguno de esos nuevos productos alcanzará la categoría icónica de una bebida alcohólica a la que se atribuyen hasta propiedades curativas.
Después de todo, como decía la campaña publicitaria más famosa de la casa Arthur, "Guinness is good for you!" (¡Guinness es buena para tí!). Sláinte.
(EFE) Nota original en: http://www.observa.com.uy/vida/nota.aspx?id=86177&ex=25&ar=3&fi=21